En la gestión diaria de una empresa, muchas decisiones laborales se toman por necesidad operativa: cambios de turnos, ajustes de funciones, redistribución de tareas, reorganización de equipos o finalización de contratos. Son decisiones habituales que forman parte de la dinámica normal de cualquier organización.
En el ámbito laboral, imponer una sanción no es solo una cuestión de convicción interna. Ante una posible impugnación, no basta con que la empresa esté convencida de que la conducta sancionada es real o injusta.
La clave está en poder probar los hechos, acreditar la proporcionalidad de la sanción y demostrar que se ha seguido el procedimiento correcto.
En el ámbito laboral, los conflictos pueden surgir en cualquier momento: un despido, una sanción, una modificación de condiciones o una reclamación de cantidad.
Sin embargo, lo que muchas veces marca la diferencia entre ganar o perder un caso no es lo que ocurre en el juzgado, sino lo que se hace antes de llegar a él.
Tanto si eres empresa como trabajador, acudir al Juzgado de lo Social con un expediente bien documentado y asesoramiento especializado es clave. Cada prueba, cada documento y cada plazo cuenta.
La baja médica es una herramienta fundamental del sistema laboral, pero a menudo se gestiona con cierta confusión.
Ni la empresa puede intervenir de forma indebida, ni el trabajador puede olvidar sus responsabilidades.
Conocer el procedimiento ayuda a evitar sanciones, malentendidos y conflictos innecesarios.
El despido objetivo por falta de aptitud es una de las causas de extinción contractual más delicadas y que más conflictos genera entre empresas y trabajadores. El artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores permite esta modalidad, pero exige que la ineptitud sea real, demostrable y, sobre todo, conocida después de la incorporación efectiva al puesto.