La garantía de indemnidad protege al trabajador frente a cualquier represalia empresarial derivada del ejercicio de sus derechos laborales. Su fundamento está en el derecho a la tutela judicial efectiva, recogido en el artículo 24.1 de la Constitución, y en el artículo 4.2.g) del Estatuto de los Trabajadores. Esta protección no se limita a quien ya ha presentado una demanda: alcanza también actuaciones previas reconocibles como defensa de derechos laborales, incluido el ejercicio individual de acciones derivadas del propio contrato de trabajo.
Ahora bien, no cualquier queja activa esta protección. Como regla general, las reclamaciones puramente internas dentro de la empresa no bastan por sí solas: solo lo hacen cuando presentan la densidad jurídica suficiente para apreciar algo más que un simple malestar o una conversación ambigua, según recuerda el Tribunal Supremo en su sentencia de 15 de noviembre de 2022.
Una trabajadora con jornada completa de lunes a viernes mantiene una conversación con el empresario, quien intenta convencerla de la necesidad de prestar servicios algunos sábados para completar su jornada. La conversación —grabada por la propia trabajadora— refleja una discrepancia interna, y ella hace referencia a un documento firmado con el que no está conforme.
Seis días después, recibe la notificación de un despido disciplinario cuya improcedencia la propia empresa reconoce.
El Tribunal Supremo entiende que, en este caso, sí se supera el umbral exigido, por varios motivos:
- La conversación no versa sobre una queja genérica, sino sobre la imposición de una obligación nueva en la forma de prestar servicios.
- Que el propio empresario intente convencer a la trabajadora revela que conocía su resistencia al cambio.
- La referencia a un documento firmado no conforme, y a la conveniencia de informarse y asesorarse, sitúa la discrepancia en un plano objetivable, no en una simple queja emocional.
La oposición al cambio de jornada se convierte así en una resistencia reconocible, aunque nunca llegara a formalizarse como una reclamación oficial.
A la discrepancia se suma un dato decisivo: el despido se produce solo seis días después. La empresa no acredita que la decisión responda a incumplimientos reales; se limita a reconocer la improcedencia del despido.
Cuando el trabajador aporta este cuadro indiciario —discrepancia con contenido jurídico, proximidad temporal y ausencia de causa acreditada—, la carga de la prueba se invierte: es la empresa quien debe justificar que la medida obedece a motivos legítimos y ajenos al derecho fundamental, conforme a los artículos 96 y 181.2 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social.
El Tribunal Supremo desestima el recurso de casación y confirma la sentencia del Tribunal Superior de Justicia, que declaró:
- La nulidad del despido.
- El abono de los salarios dejados de percibir.
- Una indemnización adicional por daños y perjuicios de 6.251 euros.
Esta sentencia deja varias lecciones prácticas:
- Una conversación interna con contenido jurídico relevante —aunque nunca se formalice como reclamación— puede convertirse en la base de una demanda por represalia. Lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre las comunicaciones internas como prueba en conflictos laborales.
- Despedir poco después de una discrepancia laboral, sin una causa sólida y bien documentada, es una combinación de alto riesgo. La diferencia entre un despido procedente, improcedente y nulo —y sus consecuencias— la explicamos en ¿Cuándo un despido es considerado procedente?
Reconocer la improcedencia de un despido sin aportar una justificación sólida no cierra el conflicto: puede reforzar el indicio de represalia y abrir la puerta a una indemnización adicional por vulneración de derechos fundamentales.
En Fortuny & Associats analizamos cada caso valorando tanto la perspectiva de la empresa como la del trabajador, para garantizar que cualquier decisión sobre un despido se tome con todas las garantías legales. Si necesitas revisar un caso concreto o quieres prevenir este tipo de riesgos en tu empresa, contacta con nosotros. Estamos para ayudarte